DEDICADO A LA FIGURA DEL ESCRITOR CARLOS EDMUNDO DE ORY

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martes, 15 de noviembre de 2016

MANIFIESTO DE POETAS DE AHORA

El equipo organizador del IV Encuentro "Poetas de Ahora", quiere agradecer la participación de quienes de una forma u otra habéis posibilitado la realización de éste.


Cerramos estas entradas a la espera de daros noticias sobre la elaboración de la Antología de este encuentro. 

En este punto y seguido, queremos y debemos compartir el espíritu de este grupo de gente que un día decidió crear POETAS DE AHORA, con el manifiesto que en su momento creó nuestra amiga y poeta Mon Gómez, seguimos creando para hacer posible el poema más hermoso del mundo.





MANIFIESTO DE POETAS DE AHORA


No somos poetas. Nos viene una palabra grande. Sí aprendices en estado de fluencia. Dejamos que en clave presente pase la poesía y nos trascienda, nos ancle a la tierra, nos viva.

No somos decentes. Escribimos sin altos vuelos y sin pestañas en la lengua, desde lo más alto del cielo en que nos sostenemos, desde el yo más puro, más certero, sin velos ni escudos, por eso andamos desnudos e inocentes.

Nos duele la vida y nos fascina al tiempo: la de la transparencia, de la pulsión cercana a la unidad, de la transformación y el movimiento, de este tránsito indocente, trasiego que nos sobreviene, que nos libera y nos aprehende; la vida que, ante todo, nos deleita.


Y eso encontramos al unirnos con otros indocentes: el disfrute, la fraternidad, la alegría, el decir honesto, desde el origen, y el que la poesía no esté muerta sino que nos viva y viva desde vuestra mirada.


La libertad que compartimos con vosotros para que este encuentro surja sin barreras ni límites autoimpuestos, la fraternidad que buscamos comiendo y cenando juntos, recubriéndonos de ocio y palabras, la alegría de la luz gaditana que toparemos al pasear juntos, y el deleite vital de escuchar y enseñar la poesía de cada uno de nosotros y nosotras que actualizaremos cada cual a su estilo con tantos como seres somos: clásico sin más y tanto como la palabra a capela, festivo para quien quiera ejercer su libertad de disfrazarse o reformularse, acompañarse con la imagen o música (un guitarrista estará a vuestra disposición para ello), original para cualquier propuesta rupturista que desee desatarse. Todo en lo mismo, siendo distintos, bajo la luz clara del deleite artístico.
Gracias.


Mon Gómez

viernes, 11 de noviembre de 2016

LOLA FONTECHA
























Mujer, visible en estelas, arcoíris a luz pintado. Es noche en día mezclados, para unir el sol con la luna, colgando en sus pestañas la belleza que le inspire un poema.

Los días son sumados en vida con poesía versada y besos versados. Carece de reloj porque no le gusta que le marquen los tiempos. Pasea entre sierras sumando nanos de microsegundos al camino. Marcha en libertad, con esas alas que su madre creo desde el amor a sus espaldas justo antes de nacer.


Ligera de equipaje, va de mar a mar, al encuentro de su pirata Caletero con el que viajar hacía NUNCA JAMÁS…



Epitafio a la Soledad 

Me atrevo a ponerte nombre,
soledad que llegas sin llamar.

Me aventuro a decir que te abrazo dulcemente.

No te quiero enemiga,
te quiero,
sentada a mi lado,
compartiendo Carlos Cano a la luz de mi lámpara preferida.
Leyendo “Soneto vivo” de Carlos Edmundo de Ory,
paseando de la mano por nuestra Caleta,
aquella que un día me vio sonreír.

Porque sus ojos, siguen aquí.

Quedaremos a la hora justa
con la batucada de fondo,
un miércoles cualquiera
en el Castillo de Santa Catalina
Allí, inmortalizaremos sus besos en puesta de sol,
con el pelo suelto al levante.

Porque sus ojos, siguen aquí.

No te quiero triste,
ya derramé mis lagrimas aquella triste noche,
el mar del olvido las acepto
a cambio de cerrar mis heridas con su sal.

Porque sus ojos, siguen aquí.

No,
no me empujes a la desidia amiga mía,
si pretendes quedarte a mi lado
las normas las pongo yo.

Las arrugas de mi rostro,
me llevan a la Plaza de las flores
para comprar esas margaritas 
que prometimos no podían faltar en casa.
Iremos a pasear por la Alameda Apodaca,
nos haremos fotos de cara al mar.

Porque sus ojos, siguen aquí.

Nos compraremos un papelón de pescaito frito,
al que no podrá faltar 
aquello que tanto le gustaba: cazón, choquito y puntillitas...,
dos cervezas y directos al Campo del Sur.
Mirando al mar, comeremos muy despacio,
el tiempo es nuestro ya nada más nos puede parar el reloj,
éste quedó sin uso justo en la hora que su recuerdo empezó.

Porque sus ojos, siguen aquí.

Nos encaminaremos al Parque Genovés,
para sentarnos en el rincón de la poesía,
sin más avíos que frutos secos y una copita de vino de la tierra.
Sin musa que inspire, sin comienzo ni fin,
daremos forma con su pensamiento en nuestra piel
al poema más hermoso del mundo que jamás existió.

Porque sus ojos, siguen aquí.

jueves, 10 de noviembre de 2016

CARMEN NAVARRETE BARRENA



Me llamo María del Carmen Navarrete Barrena. Después de haber obtenido algunos premios de poesía y tres libros publicados y  pienso que la poesía sirve para liberar el espíritu, para comunicar, ya sea cosas grandes o pequeñas, para crear en todo momento una atmósfera única. Es sensibilidad, amor, libertad y deseos de seguir creando un mundo nuevo. Donde las cosas que te gustan las enmarcas en un ámbito distinto. Es dejar volar la imaginación y recrearte en la belleza de las cosas, a través de tus ojos, de la experiencia del universo en el que vives. La poesía es el alma de la vida, es algo que no tiene explicación, que va dejando huellas. La poesía parte de la existencia humana como algo natural y el sentimiento que nos mueve. La poesía, como bien decía Bécquer, “ Poesía, eres tú”.



Me sumergí en el fondo de la vida,
fui  mitad y mitad,
sentí la transparencia muda de las cosas
en la creciente luz del horizonte.
Su voz vino hacia mí
lo mismo que la tarde y que los pájaros.
También los hombres
que buscaban respuestas.
Después busqué en los versos

un puñado de flores amarillas.  


Te has quedado vacía y sin respuesta
buscándote la forma inteligente
de componer un verso,  
y es algo que no entiendes,
que no estés a la altura.
Avanzas y ves el rostro humano
y quieres evitar que el vaso se derrame,
y frenas la medida de tus pasos.
Tan sólo el aire acusa el desafío,
como poniendo agujas al silencio
que indeleble se rompe,
olvidando la fuerza que te dejó el origen.
Te paseas por encima del mapa,
tan sólo agua y orilla se contemplan                     
calladas desde el fondo,               
donde la piel se mueve en tu costado.
Zarpas de nuevo a solas
y ves otra ciudad, con otras calles,
con otros cuerpos de nómadas confusos.

JUAN RAFAEL MENA


UNAS LÍNEAS AUTOBIOGRÁFICAS


Me llamo Juan Rafael Mena, nacido en San Fernando (Cádiz) en 1943, jubilado de la enseñanza media y gran amante de la Literatura, a la que he dedicado mi vida. He editado una treintena de libros y cuadernos de poemas y algunos de relatos.


SALOBRE DESPEDIDA

Servil estela al barco rúbrica de la popa
crencha del cabrilleo garabato de espuma
mi corazón se va remolque tu recuerdo
el barco que te lleva rumbo la indiferencia
cremallera de agua la travesía en fuga
todo el mar es tu cómplice todo el adiós las brisas
la plëamar el bíceps músculo de oleajes
yo subido a la duna desencanto empinándose
pañuelo mi mirada la distancia la estira
regazo es esta playa para dormir la pena
acunada congoja por vaivén de escancana
se desguaza una historia en dársena de luto
se desnuda un idilio de pétalos de besos
se cae la emoción como un vaina seca
ni el plenilunio erige un palacio en la luna
las rocas ya no tienen cabelleras de algas
los sargazos raíces de la mar se amotinan
la tristeza prepara sus mansiones de otoño
las borrascas rellenan de tormentas sus ubres
la costa ya es palestra de riñas de aguaceros
los vientos se colocan su armadura estridente
huesos del litoral rompientes farallones
cruzan lanzas de vidrio las bélicas marolas
rey de esta soledad corona tu abandono
mi heráldica no luce nada más que tu ausencia
mi reino ha derribado los lindes de sus sueños
un maretazo astilla su loza en los cantiles
plañidera la ola traduciendo orfandades
vacío que me legas puente la lejanía
clamor de estos mis ojos donde reina habitabas
un telar de suspiros donde hilamos mañanas
embarazando al día de más horas de asueto
retardando el crepúsculo y sus carros de fucsias.

De El vértigo de la memoria (2014)



CAMAS SEPARADAS

Ahora te sabes solo en este cuarto
en que la luz crepuscular se agarra
con manos temblorosas y amarillas
al ya frío dintel de la terraza.
Ahora, con tanta soledad encima
de tu cabeza, de tu piel, tu alma,
sientes cómo las alas de la noche
van cubriendo el silencio de la casa.

Cuántas horas te quedan, navegante
por el mar del insomnio en esta playa
donde tu madurez se va rindiendo
como un naufragio con gimientes aguas.

El amor que te niegas no está lejos,
aunque ni aun por teléfono te llama.
Tu orgullo te ha asfixiado, buganvilla
que ha trepado tu muro de nostalgia.

Corta con el perdón esos ramajes
y desnúdate ya de tu arrogancia...

¡Vete al cuarto contiguo y que tu beso
florezca de emoción en su almohada!


De Poemas voluntariamente retrospectivos y otros vanguardistas (2011)

JOSÉ PUERTO


(El Nacimiento de Zambra, Córdoba)

¿Qué quién soy?...    Un hijo del agua y el aceite y del sudor y el agobio de unos padres laboriosos con miedo al hambre, heredado de la posguerra... Un chaval de quince años que se estremeció con cantares, romanceros, "intelijencias" exactas y rayos incesantes, que se enamoró y mantuvo una relación tempestuosa con la poesía, con quien  tuvo un par de  libros llorones y ripiosos que abandonó en el último cajón... Un joven inmaduro que rompió con su primera novia y le fue infiel aún manteniendo en ocasiones encuentros esporádicos con ella... Un cuarentón a medio hacer que se reconcilió con ese primer amor y descubrió que ni ella era la misma ni él tampoco y desde entonces trata de legitimar su unión sin acabar de conseguirlo... Un aprendiz de viejo verde sin edad que se peina con raya cada vez más ancha, que de cuando en cuando usa sombrero para que no se le escapen los pájaros de la cabeza y que de mayor quiere ser músico cantor del prodigio de la vida y curandero de corazones encogidos... Un viajero en la red de Poetocarriles Españoles que se sube al tren cuando tiene ocasión y billete, consciente de que no importa el destino final del convoy sino disfrutar y admirar las estaciones por donde pasa y “sintocinar”, (conectar en lo magro y esencial), con los compañeros de viaje... Un poeta chalado y peregrino de tantos y tantas. Bienhallados seáis, hermanos, hermanas del alma.




EL CICLO DEL ALMA

Cuando empieces a notar las cosquillas
amorosas, amarillas, los cuchillos
sonrientes del sol acariciándote,
destilando la pulpa latente de tu alma,
enardeciéndote a subir, a emprender vuelo,
haciéndote leve, desprendiéndote
de tu espesa memoria de sal,
de tu potencia ondulada y azul…
Cuando sientas que empiezas a volverte
vapor sutil, vaho invisible… Entonces,
sin apenas advertirlo te habrás cargado
de todo tu poder fecundador, entonces...
No te unas a ninguna nube enfurecida
que te congele el corazón  y que te llueva
hecha granizo o aguacero asesino.
Agrégate a un nimbo limpio y cálido
que te derrame en bautismo, en ablución
salubre y bien llegada sobre la dermis de la tierra,
que te llueva sobre la vida expectante y boquiabierta;
sedúcela, penétrala blandamente y luego…

...Nácete, alúmbrate en manantial escogido,
que tu viaje sea largo, lento y generoso
regando campos, calmando sedes,
animando alientos... No tengas miedo
a pasar por azúcar libada en flor de un día,
procura hacerte fruta madura, carne jugosa,
no te amedrente tu trasiego continuo
por la savia y por la sangre,
ser tragada por raíces y fauces hambrientas,
ser filtrada y evacuada una vez y otra,
limpiar las mugres y los sudores;
no te precipites, baja limpia y mansa,
no arrastres hacia el mar barro ni cieno;
deja que te naden y te naveguen
camino de tu desencarnadura
y al aposentarte en la bahía donde la eternidad
se enrolla sobre sí misma en cada gota
siente la plenitud destilada en el vacío
y toma conciencia del caudal  acumulado
en toda la vida que hayas dado a beber.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

JOSÉ MANUEL POZO HERENCIA


No es extraño amar las letras cuando se transita la misma tierra que Muqaddam ibn Muafá – Al Qabrí-, Pedro Garfias, Pedro Iglesias Caballero, Juan Valera o el propio Cervantes.

Desde la infancia, a pesar de que mi discurrir profesional ha sido otro, no he dejado de cultivar la poesía como forma de entender mi existencia, llegando a ser asiduo colaborador de Aldaba, El Ladrío, Saigón, La Ballesta de Papel… y formando parte de diversas asociaciones literarias.

 Mi voz poética ha ido evolucionando desde la vertiente más lírica e intimista a otras más centradas en el ritmo, en la admiración de elementos naturales, en oriente, en la crítica social o en la denuncia contra la deshumanización y la decadencia cultural de occidente –tal y como defiende la asociación Naufragio-.

Nunca me ha abandonado el afán por seguir creciendo como escritor. Es por ello que  leo y aprendo constantemente de los que nos precedieron en el verso, pero también de los que, irremediablemente, nos sucederán.

También en poesía debemos aceptar que sólo estamos de paso y, aunque he recibido algunos premios y reconocimientos, procuro no olvidar la esencia; la emoción del primer poema o el prodigio de compartir con otros lo que escribo.


SEPTIEMBRE

Caen gotas de sol en la arena
y en tu espalda morena de pleamar desnuda.
Mañana serás muda ciudad no serena;
el alma puesta de medio lado.
Y aunque aún quede mar en tus zapatos,
escondido en el fondo
(de tus pies encerrados)
te atrapa el hastío de las olas perpetuas,
sentada en tu caja de supermercado.
Pues se oyen sirenas, pero ahora juegan
sobre una luz roja. Girando y aullando,
iluminan la esquina que busca sustento.
Como tú,  se vende, a un precio más bajo.
Mira, niña, a otro lado,
y seca tus ojos que añoran estío,
pues sólo hay pereza, rencor y pasado.
Y cuando lleguen los rayos plenilunios de olvido,
ligeros de noche sin mar y sin brisa,
oculta el castigo del dulce recuerdo;
que, súbito, trajo el dolor y la herida,
del triste septiembre aún no alcanzado.


CIELO GRIS

¿Por qué me llamas, amor,
          de esa forma tan callada?
¿Acaso no adviertes que yo
          sólo conjugo palabras,
                    aunque llenas de dolor?

En tu osadía pretendes
          ignorar el cielo gris
                    que nublando, trae oscuros
                              recuerdos de almas dolientes.
                              Como hipócritas simientes
                                        que pretenden no morir.

                                        Hasta los pájaros notan
                                                  la oscuridad tan cegada
                                                            y en triste batir de alas
                                                                      abanican las historias
                                                                                y las hunden en el lodo.

                              No adivino luces nuevas
                                        pues hay sequía de azules
                                                  escondidos en tinieblas
                                                            como cometas de plomo.

¿Por qué me llamas amor
          de esa forma, tan callada?
                    Este cielo mal anuncia;
                              llueve gotas de alborada
                                        como lágrimas de adviento.

¿Por qué me llamas amor
          de esa forma, tan callada?
                    Sé que anuncias mi martirio
                              transformando este mal tiempo
                                        en tiempo sin apellido.

          Y esta maldita mañana
          de ruiseñores sin voz
          ¿Por qué me llamas amor?
          ¿Dime, amor, por qué me llamas?